Si te gusta el skate, es muy probable que hayas oído hablar de Judi Oyama. Lleva décadas formando parte de este deporte: ayudó a abrir espacio para las mujeres, fue pionera en slalom y downhill, campeona mundial y miembro del Skateboarding Hall of Fame.
También tiene 66 años. Y todavía no ha terminado.
De Santa Cruz a la línea de salida
Nacida y criada en Santa Cruz, Judi empezó a patinar en 1973, cuando tenía 13 años, sobre una tabla que su hermano construyó para ella. Le cogió el gusto enseguida y, a los 15, ya competía en downhill. Por aquella época conectó con el equipo de NHS y, con el tiempo, se ganó un puesto en el equipo Santa Cruz Skate.
En 1977 participó en el Capitola Classic como la única skater mujer y quedó octava. Al año siguiente, terminó segunda. Después, no la volvieron a invitar.
¿El motivo? Que cuando una “chica” patinaba tan bien, no “se veía lo bastante radical”. Judi, junto con otras skaters de su entorno, no lo aceptó. Siguieron luchando: por tener su espacio, por el reconocimiento y por el derecho a subirse a una tabla. Finalmente, gracias a su negativa a hacerse a un lado, se creó una división femenina.
Al mismo tiempo, Judi estaba ayudando a definir cómo podían ser el slalom y el downhill en skate, construyendo un estilo y una presencia que siguen formando parte del deporte hasta hoy.
Sigue haciendo drop-in
Ahora, con 66 años, Judi sigue compitiendo en las divisiones femeninas que ayudó a crear: corre, entrena y se coloca en la línea de salida junto a skaters que tienen la mitad de su edad. También le han dicho más de una vez que quizá ya era hora de parar. No lo ha hecho.
“Es curioso cómo puedes luchar tanto para estar en un lugar y, aun así, acabar sintiéndote como una extraña en la sala que tú ayudaste a construir. Pero no puedes dar tu cuerpo por sentado. Porque si paras, olvidas lo valiente que eres”.
Actualmente ocupa el puesto 12 del mundo y el 5.º entre las mujeres en Estados Unidos. En 2024, Guinness World Records la reconoció como la skater competitiva de mayor edad del mundo en categoría femenina.
Capturar la toma
Cuando está patinando, no piensa en la edad. Piensa en la línea, en la velocidad y en ese momento de tensión en el que miras hacia una bajada, algo que ella compara con asomarse al borde de un acantilado. Y, por encima de todo, se lo está pasando bien.
Por eso necesita una cámara que pueda seguirle el ritmo sin estorbar. Así que no sorprende que use Insta360 prácticamente todos los días: X5 montada en el casco cuando compite o en el suelo del box de CrossFit para grabar sus entrenamientos, y GO 3S bajo la tabla para conseguir ángulos que normalmente no podrías capturar.
“Coloco la X5 y, si no tienes el ángulo perfecto, puedes ajustarlo en la edición... Subiendo y bajando baches a toda velocidad, es realmente estable. Tiene muchísimas más posibilidades que cualquier otra cámara que haya usado”.
Seguir rodando
Hoy en día, Judi reparte su tiempo entre su trabajo como diseñadora gráfica, las competiciones y el entrenamiento de la próxima generación de skaters, asegurándose de que no sientan que tienen que pedir permiso como le ocurrió a ella. No se trata solo de que más mujeres entren en el deporte, sino de garantizar que sigan empujándolo hacia delante, igual que tuvo que hacerlo su generación. Porque lo que se conquistó en los años 70 no está garantizado para siempre.
“No tengas miedo de superar límites. No tengas miedo de ser la única chica en el skatepark. Simplemente ve y haz lo que te gusta hacer”.
Es el mismo enfoque que ella ha mantenido todo este tiempo: seguir dentro cuando otros decían que no debería, y no tratar la edad como una razón para apartarse. Porque si algo ha aprendido después de tantos años, es que en realidad no existe un punto final.
“Nunca es demasiado tarde. Nunca eres demasiado mayor”.
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